Sus manos mostraban tanta libertad que era posible olerla, olerla por los pasillos de esa casa, que no contenia mas que manias de niños deseosos de vagar, yo solo las miraba, las pensaba en otro tiempo lejano, un tiempo fuera del tiempo,un relojito sono.
Ella se olio y se vio reir , reirse de si, de su destino,de su mirada fija , anclada en esa casa,en ese olor, tan cercano a ella y a mi y a esos niños corriendo sin piedad. Un relojito sono.
domingo, 13 de enero de 2008
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